martes, 25 de marzo de 2014

Alejandro en un medallón de Abukir



Hoy sólo una entrada breve para compartir con vosotros esta exquisita imagen de uno de los medallones de Abukir, que muestra en su reverso a Alejandro Magno con la mirada elevada a los cielos, sosteniendo un escudo decorado con los signos del zodíaco y portando una coraza con una escena de la gigantomaquia. A mi juicio, una de las mayores producciones del arte numismático antiguo. Ante su belleza, sobran las palabras.

Como hacía ya algunos días que no publicaba nada en el blog, quería dejaros esta pequeña entrada para que sepáis que no he desistido de este proyecto. Todo lo contrario, me encuentro preparando, por varias razones, un cambio profundo, un verdadero relanzamiento de esta página y estoy dedicando a los preparativos el tiempo que habitualmente dedico a escribir entradas.

martes, 18 de marzo de 2014

Las monedas de Caro, Carino y numeriano

Tras el asesinato de Probo a manos de sus propios hombres, Caro se transformó en el único dueño del mundo romano. El nuevo emperador tenía dos hijos varones de edad adulta, Carino y Numeriano, que serían inmediatamente proclamados césares, ofreciendo una fuerte garantía de continuidad dinástica.

El conflicto entre Caro y Probo había debilitado las fronteras y alentado un ataque bárbaro. Antes del final del mismo año 282 el nuevo soberano marchó hacia el Este con Numeriano, dejando a Carino a cargo de las provincias occidentales. Inmediatamente tuvo que luchar contra sármatas y cuados, tarea que culminó con éxito. Sin embargo, su primera prioridad era la tan esperada expedición contra Persia para vengar la derrota de Valeriano, que se encontraba pendiente ya más de veinte años. Para principios del 283, Caro había llegado a Antioquía. Desde allí condujo sus fuerzas por territorio persa, obteniendo importantes éxitos que culminaron en la captura de la capital persa de Ctesifonte. Sin embargo, en julio o agosto pereció en forma completamente inesperada, adjudicándose su muerte a un rayo, aunque no puede descartarse que se haya tratado de ocultar de esta forma una causa más mundana ya sea una enfermedad o un complot.

El reinado de Caro y sus hijos fue breve y demasiado ocupado con campañas militares como para que se llevaran a cabo modificaciones sustanciales en la política monetaria, que siguió moviéndose en las líneas generales del sistema introducido por Aureliano. Un cambio significativo, sin embargo, es la acuñación en las cecas de Lugdunum y Siscia de algunos doble-aurelinianos, cuyo valor es indicado por la presencia de dos coronas de rayos sobre la cabeza del emperador (o por un doble retrato de Caro y Sol) y la marca de valor X.ET.I, X.I o X.I.I en el reverso. Su considerable rareza demuestra que se trató de un experimento rápidamente abandonado o de un plan que no llegaría a llevarse a cabo completamente tras la muerte de Caro. Se trata, evidentemente, de un intento de reintroducir una denominación mayor al aureliniano, como ya lo había pretendido Tácito (ilustrado en la imagen superior e inferior de esta entrada).

En lo que se refiere a la iconografía, la ruptura más ostensible con el reinado de Probo pasa por los retratos de los anversos, que abandonan la exuberante variedad de los de este último y regresan a un conjunto más reducido y estandarizado. La calvicie de Caro, apenas disimulada por la corona de laureles o de rayos, marca un fuerte contraste con las heroicas representaciones de su predecesor.


Tras la muerte de Caro, Carino, que ya había sido promovido a Augusto, fue reconocido como gobernante en todo el imperio. En el Este, sin embargo, la administración quedó nominalmente en manos de Numeriano que tenía todavía sólo el rango de César. El poder real fue ejercido, sin embargo, por su suegro Arrio Apro, que ocupaba la prefectura del pretorio. 

El ejército romano regresó a Siria en el 284, y Numeriano falleció también poco después en confusas circunstancias. Ante las fuertes sospechas de que Apro había asesinado a Numeriano, los soldados eligieron a un oficial de la guardia de origen ilirio, C. Valerio Diocles, como nuevo soberano. Diocles fue proclamado emperador en Nicomedia el 20 de noviembre del 284, y tomó el nombre de M. Aurelio Valerio Diocleciano. Apro fue ajusticiado rápidamente, quizás porque Diocleciano, si formó parte de la conspiración contra Numeriano, quiso deshacerse rápidamente de un aliado comprometedor.