viernes, 17 de abril de 2009

¿Volverse rico con monedas antiguas?




Las acuñaciones del mundo grecorromano resultan fascinantes por muchos motivos, por su belleza artística, por su historia, por parecernos a la vez familiares y exóticas, pero también, sin duda, porque en algunos casos pueden alcanzar valores extraordinarios. La idea de encontrar una moneda que pudiera volvernos ricos de la noche a la mañana atrapa la imaginación. Pero se trata, en buena medida, de una fantasía. Pese a que su enorme antigüedad pudiera hacernos pensar lo contrario, muchas monedas griegas y romanas tienen valores muy bajos. He recibido muchas consultas al email de esta página preguntando por el valor de determinadas monedas. A sus poseedores los alienta, en muchos casos, la esperanza de poseer un verdadero tesoro, pero tengo, lamentablemente, que desilusionarlos. La enorme mayoría de las monedas verdaderamente valiosas (como aquella cuyo anverso y reverso podéis ver en esta entrada y de la que tratado en otra entrada) se encuentran claramente identificadas y se venden acompañadas de las identificaciones correspondientes.

No es imposible volverse rico con monedas antiguas, pero para ello son necesarios profundos conocimientos de numismática, un gran talento para los negocios, un importante capital inicial, contactos de todo tipo y mucha suerte. Las grandes casas de subastas lo demuestran. Existen, incluso, fondos de inversión internacionales especializados en monedas antiguas y exóticas. Un ejemplo es el fondo inglés AVARAE. El mismo existe ya hace algunos años, pero ha sido una pésima inversión. El valor de sus acciones ha caído más de un 60% desde su inicio de operaciones. Si bien el valor de las monedas antiguas es un dato interesante e importante, creo que por encima de él debe destacarse el valor histórico de las mismas. Ese es el objetivo de este blog.


Intentaré responder, según la medida de mis posibilidades, las consultas de los lectores, pero daré más importancia a los aspectos históricos relacionados que al mero valor de la pieza.

Quienes quieran obtener una idea sobre como averiguar por su propia cuenta el valor aproximado de una moneda, pueden leer esta entrada sobre valuación de monedas antiguas.

sábado, 11 de abril de 2009

El valor de un Follis bizantino del 580 d.C. (respuesta a Brian de Cuba)

Un lector me pregunta desde Cuba sobre el valor de un par de monedas antiguas. En esta entrada respondo sobre la primera de ellas, un follis bizantino del 580 d.C. La imagen que acompaña esta entrada no es la enviada por él, sino que se trata de un ejemplar semejante en mejor estado de conservación.

Antes que nada, es preciso hacer algunos comentarios generales. He tratado extensamente sobre la valuación de monedas antiguas en otra entrada de este blog, cuya lectura recomiendo a todos aquellos interesados en averiguar, por su propia cuenta, el precio aproximado de una moneda antigua. No es posible dar nunca una cotización exacta, la misma puede variar mucho de país a país o según quién sea el comprador, un coleccionista o un intermediario.

El caso de la moneda que nos ocupa es muy interesante desde el punto de vista histórico. Es una acuñación del emperador bizantino Tiberio II Constantino, quien reinó en Constantinopla entre el año 578 y el 582 d.C. Se trata de un medio follis (valor de 20 nummi, como lo indican las dos x en el reverso). En el anverso vemos el retrato del emperador visto de frente, como es típico en las monedas bizantinas (véase esta entrada sobre un importante antecedente).

El ejemplar aquí ilustrado se ofrece a la venta con un valor de 59 euros. El precio de tu ejemplar, Brian, sería menor, según lo que permite juzgar la imagen que enviaste sobre el estado de la pieza. Espero que el dato te sea de utilidad.

jueves, 9 de abril de 2009

Historia de la moneda romana anterior al denario


Desde sus inicios, hace poco más de dos meses, se lleva adelante en este blog una serie de entradas sobre la historia de la moneda romana. La misma ya ha alcanzado, con su cuarta parte, a cubrir el desarrollo de las acuñaciones romanas hasta fines del siglo III a.C., es decir, hasta justa antes de la aparición del denario. Si bien cada una de las entradas de la serie se concibe como una unidad, la idea es generar un texto conjunto, una historia de la moneda romana que esperamos llegue, algún día, a cubrir la totalidad de los períodos hasta la caída del Imperio Romano occidental.

Para facilitar la lectura presentamos aquí un índice de enlaces a los temas tratados hasta ahora:

1 – Aes rude y aes signatum
2 – Moneda de bronce romano - campana
3 – Los didracmas de plata
4 – Aes Grave

viernes, 3 de abril de 2009

Aes Grave - Historia de la moneda romana IV

Aes grave - as

El aes grave o bronce pesado es una moneda fundida de gran peso que fue utilizada por diversas ciudades del centro de Italia en los siglos IV y III a.C. A diferencia de los didracmas de plata discutidos en la última entrada de la serie, el aes grave era un desarrollo autóctono dentro de las tradiciones de intercambio propias de las regiones de Etruria y del Lacio (aunque tampoco estaba libre de influencias helenísticas). Se trataba de una evolución respecto del sistema de lingotes de bronce utilizados en la región hasta entonces, pero ambos sistemas convivieron por un tiempo. Las monedas fundidas parecen haber sido contemporáneas a la emisión de los didracmas de plata, pero destinadas, a diferencia de ellas, al uso interno.

Aes grave - semis

 La introducción del aes grave no representó, inmediatamente, un cambio de principio respecto del aes signatum, sino sólo un cambio de forma. El peso de bronce seguía siendo la garantía del valor monetario y se mantenía el uso de piezas fundidas en lugar de acuñadas. Pero cuando, mediante una serie de reformas posteriores de datación incierta, se redujo el peso de la moneda manteniéndose inalterado el valor nominal, la cantidad misma de bronce dejo de ser la base de su valor, convirtiéndose, de hecho, el aes grave en un sistema de moneda fiduciaria.

Aes grave - triens

La unidad monetaria principal era el as (plural asses), palabra que designaba también a la unidad de peso del sistema. El mismo incluía 5 unidades fragmentarias:

 

Anverso

Nombre

Marca

Peso original

Peso a mediados del siglo III a.C. (as semi-libral)

Peso 

del

214 a.C.

Jano

As (1)

I

273g

163,5g

54,5g

Saturno

Semis (1/2)

S

136,5g

85,75g

27,25g

Minerva

Triens (1/3)

cuatro puntos

91g

54,5g

18,6g

Hércules

Quadrans (1/4)

tres puntos

68,25g

40,8g

13,6g

Minerva

Sextans (1/6)

dos puntos

45,5g

27,25g

9g

Bellona

Uncia (1/12)

un punto

22,75g

13,6g

4,5g


 Aes grave - quadrans

Los motivos en el anverso de las monedas se conservaban con cierta regularidad, facilitando la identificación de las piezas. El motivo más común en el reverso de estas monedas representaba la proa de una galera. Con la paulatina reducción en el peso, las monedas de menor valor comenzaron a ser acuñadas en vez de fundidas.

Aes grave - sextans

 El aes grave sería la base del sistema económico romano durante el siglo III a.C. hasta la Segunda Guerra Púnica. La crisis económica motivada por el gran enfrentamiento contra Aníbal y los cartagineses llevaría a una reforma sustancial que discutiremos en próximas entradas.

Aes grave - uncia