sábado, 30 de octubre de 2010

Las acuñaciones romanas tras la dictadura de Sila (Curso: “Las monedas como fuentes para la historia de Roma” 13° parte)

Denario de P. Satrieno - Crawford 388

Tras la muerte de Sila en el 78 a.C., la república romana funcionaría por un par de décadas dentro del marco de la constitución oligárquica definida durante su dictadura. Los vencedores de la guerra civil contra los partidarios de Mario lograrían defender sus conquistas durante ese período, pero las tensiones crecerían en forma constante haciendo claro el carácter inevitable de nuevos conflictos violentos. Sila había actuado bajo la premisa de que la desaparición de los líderes y miembros destacados de la facción vencida, unida a la concentración del poder en algunas pocas familias tradicionales de la nobilitas bastaría para asegurar la pervivencia del sistema por él diseñado, pero se trataba de un evidente engaño. Roma vivió, sin embargo, por un tiempo en esta ficción, mientras las presiones que llevarían a un nuevo estallido se acumulaban. El paulatino ascenso de Pompeyo como nuevo gran comandante durante de la década del 70 a.C. señaló las dificultades para integrar el creciente poderío de los líderes militares en la reformada constitución oligárquica e inició el camino que culminaría en una nueva serie de guerras civiles.

Denario de Manius Aquilius - Crawford 401

Las monedas de estas dos décadas nos presentan un claro reflejo de esa situación política. Durante la dictadura de Sila y en el par de décadas de funcionamiento del sistema político por él diseñado, los tipos aristocráticos iniciarían su último período de esplendor, para comenzar posteriormente, a desaparecer de forma paulatina a medida que el conflicto entre César y Pompeyo, y luego la dictadura del primero significaran un control político más centralizado de las acuñaciones. También hacen su reaparición, en este contexto, algunos ejemplares que recuperan los motivos públicos del siglo II a.C., especialmente el busto de Roma. Un ejemplo especialmente interesante es el denario de P. Satrieno, (Crawford 388), que presenta en su anverso a Roma y en el reverso a la loba capitolina

Denario de M. Volteyo - Crawford 385/1

La mayoría de los funcionarios responsables elegirán, sin embargo, representar en las monedas motivos que hacen referencia a su linaje. Un ejemplo elocuente es el denario de Manius Aquillius (Crawford 401), con el busto de virtus en el anverso y la imagen de su abuelo, el cónsul del año 101 a.C. en el reverso, exaltando su papel como responsable de haber acabado con la revuelta de esclavos de Sicilia. Los monetales que procedían de familias nuevas y poco distinguidas optaban, lógicamente, por ilustrar promesas de futuras larguezas o celebraciones en caso de ser electos (véase por ejemplo la serie de denarios acuñada por M. Volteyo que alude a los distintos festivales públicos y el comentario de Crawford 385). Más allá de la interpretación política que pueda hacerse de las monedas de este período, es importante mencionar que las acuñaciones de estos años se destacarán por un gran nivel 

miércoles, 27 de octubre de 2010

Las monedas más bellas del mundo antiguo: Un octodracma de Ptolomeo II

Después de la muerte de Alejandro Magno, Egipto fue administrado por Ptolomeo, uno de sus amigos y generales más destacados. En el 305 a. C., Ptolomeo se coronó rey, fundando así la que llegaría a ser, bajo sus sucesores, una de las más importantes y florecientes monarquías helenísticas. La cultura del Egipto ptolemaico se caracterizó por una mezcla compleja de tradiciones egipcias y griegas, realizada bajo el predominio de las formas de estas últimas. En ámbitos como la literatura, la filología y la ciencia alcanzaría un esplendor que rivalizaría con el de la Grecia clásica. El florecimiento del Egipto ptolemaico es también visible en sus acuñaciones, que se encuentran entre las más bellas del mundo helenístico.
La moneda cuya imagen acompaña esta entrada es un claro ejemplo. Se trata de un muy original octodracma de Tolomeo II, una gran moneda de oro de más de 27,65 gramos de peso y unos 28 milímetros de diámetro. Ptolomeo II repudió a su primera esposa, Arsinoe I, para contraer matrimonio con su hermana, Arsinoe II, retomando así una práctica habitual entre los antiguos faraones egipcios que se volvería muy frecuente entre sus descendientes. El anverso nos muestra dos majestuosos perfiles del soberano y su esposa/hermana, acompañados de la leyenda ΑΔΕΛΦΩΝ. Sus rostros parecen mimetizarse y adquirir prácticamente los mismos rasgos, destacando unos ojos especialmente grandes que les dan una apariencia sobrenatural. El reverso contiene dos perfiles muy semejantes, esta vez los de Ptolomeo I y su esposa Berenice, padres de la pareja reinante, acompañados de la leyenda ΘΕΩΝ que hace referencia explícita a su carácter divino. El ejemplar ilustrado fue subastado por algo más de 10.000 euros.

sábado, 23 de octubre de 2010

Un áureo y un denario de Caracalla

El verdadero nombre de Caracalla era Lucio Septimio Bassiano, pero cuando su padre, el emperador Septimio Severo, ascendió al trono, lo hizo cambiar por el de Marco Aurelio Antonino, en un intento de conectar con el prestigio de la dinastía anterior. El joven César sería, sin embargo, reconocido por el apodo con el que ha pasado a la posteridad y que le fuera adjudicado por su costumbre de llevar un manto galo de ese nombre. 
Caracalla fue el hijo mayor de Septimio Severo y tenía un hermano, Geta, a quien odiaba profundamente. Tras la muerte de su padre, ambos recibirían el trono en conjunto, pero Caracalla haría rápidamente asesinar a Geta y sería emperador en soledad. Por este crimen y otras razones, el reinado de Caracalla estaría signado por una evidente impopularidad, por lo menos entre las elites del imperio. Uno de los ejes de su política sería, en consecuencia, obtener el favor del pueblo mediante grandes construcciones y espectáculos.
Las dos monedas cuyas imágenes acompañan esta entrada son un claro testimonio del esfuerzo de Caracalla por captar el favor popular. Se trata de un áureo y un denario que comparten idénticos motivos (RIC IV 133 y 157):
Anverso: ANTONINVS PIVS AVG (Antonino Pío Augusto), busto del emperador con corona de laureles

Reverso: LAETITIA TEMPORVM (La felicidad de los tiempos), un barco con mástil,  accesorios y las velas desplegadas. Arriba de la nave pueden verse cuatro cuadrigas, por debajo, aves, un león, una cebra, un oso, un ciervo y un toro.

El diseño del reverso conmemora la celebración de los juegos que se realizaron con ocasión del regreso del emperador a Roma en el 202 d.C., una ocasión memorable. Para las fiestas que siguieron, un gran buque con laterales plegables fue colocado en la arena del Coliseo. Una verdadera obra maestra de la ingeniería romana. Durante el espectáculo, los lados de la nave fueron abiertos y los asombrados espectadores pudieron observar un gran número de animales raros e interesantes salir de las entrañas del barco solo para ser masacrados por los gladiadores. Por si esto fuera poco, el público romano también se deleitó con numerosas carreras de carros en el Circo Máximo.

miércoles, 20 de octubre de 2010

El tesoro de Somerset fue valuado en más de medio millón de dólares

He escrito aquí un par de entradas sobre el gran tesoro de 52.503 monedas romanas descubierto en Inglaterra por un entusiasta de los detectores de metales, Dave Crisp. Como informan diversos medios británicos, el valor exacto del tesoro, que fue descubierto en un campo cerca de Frome en Somerset el pasado mes de abril, fue finalmente determinado por las autoridades, después de varias horas de un intenso debate, que incluyó las diferentes opiniones de tres expertos. La rareza de muchas de las piezas hizo dificil llegar a un monto definitivo, pero el mismo fue finalmente fijado en 320.250 libras esterlinas, es decir, algo más de 510.000 dólares.
Las monedas, que se encontraban escondidas en un gran cladero de metal, incluyen cinco piezas de plata particularmente raras, acuñadas por el usurpador Carausio, quien gobernó las Islas Británicas entre los años 286 y 293 d.C. Los especialistas están convencidos de que el tesoro era una ofrenda y no una alcancía gigante, pues el peso y el lugar de su enterramiento hacen evidente que el mismo no estaba destinado a ser recuperado. Es probable que se necesiten años de trabajo para conseguir pruebas que respalden esta hipótesis y para catalogar todas las piezas. Un museo local ha iniciado una campaña para recaudar fondos y conservar el sensacional hallazgo en su lugar de origen. Dave Crisp, por su parte, sigue recorriendo los campos de la región armado de su detector de metales.

sábado, 16 de octubre de 2010

Monedas Romanas, un gran proyecto de Damián Salgado

Todos los hispano parlantes que nos interesamos por las monedas antiguas sabemos de la escacez de bibliografía especializada y actualizada en idioma español. Estos últimos meses he estado leyendo y releyendo uno de los volumenes de un gran proyecto científico y editorial que promete cambiar esa situación. Se trata del catálogo de Damián Salgado sobre las monedas del Bajo Imperio Romano. Ya he tenido ocasión de hablar en este blog de Damián Salgado, sin dudas, la figura más destacada de la numismática antigua en Argentina. El volumen mencionado es sólo una parte de un estudio sistemático que promete abarcar toda la historia de la moneda en Roma y ofrecer un catálogo detallado de utilidad tanto para el estudioso como para el coleccionista. Si bien el volumen incluye pocas láminas con fotografías, esta ricamente ilustrado con dibujos precisos de las piezas más importantes.
Hasta el momento han aparecido dos libros. Además del volumen III sobre el Bajo Imperio, fue publicada una parte del volumen II que trata sobre la dinastía de los Severos, pero todavía no he podido adquirirlo. Una segunda parte de este volumen, que cubre los años 235-268, y el Imperio Galo-Romano (260-274), se encuentra en preparación. El costo de los libros, publicados por la editorial Letra Viva, es más que accesible y una verdadera ganga, si uno piensa en la calidad y cantidad del trabajo invertido en el proyecto. Aquí os dejo el plan general de los volúmenes previstos:

PLAN GENERAL DEL PROYECTO "MONEDAS ROMANAS"
PARTE PRIMERA  - LA REPÚBLICA
Monedas fundidas y piezas acuñadas en plata y bronce.
Desde el Aes Rude (Siglos V-IV AC) hasta la Batalla de Actium (31 AC).
Capítulo I: Monedas Primitivas Romanas -
Capítulo II: Acuñaciones Pre-denario -
Capítulo III: El Período del “Denario Temprano” -
Capítulo IV: Acuñaciones de los Monederos -
Capítulo V: Bronce Republicano tardío -
Capítulo VI: Acuñaciones Imperatoriales.

PARTE   SEGUNDA - EL IMPERIO
VOLUMEN I
Las primeras dinastías.
Desde la Batalla de Actium (31 AC) hasta la muerte de Cómodo (192 DC).
Capítulo I: La Dinastía Julio-Claudiana;
Capítulo II: La Guerra Civil y los Emperadores Flavios -
Capítulo III: La Dinastía de los Antoninos.

VOLUMEN II
Los Emperadores Militares. La dinastía de los Severos, la Anarquía Militar y los Emperadores Ilirios. Desde Pértinax (193 DC) hasta la Reforma de Diocleciano (294 DC).
Capítulo IV: Los Severos -
Capítulo V: La Anarquía Militar -
Capítulo VI, Sección 1: El Imperio Galo-Romano - Sección 2: Los Emperadores Ilirios.

VOLUMEN III
El Bajo Imperio. La Tetrarquía, el Imperio Cristiano y la caída del Imperio Occidental.
Desde la Reforma monetaria de Diocleciano (294 DC) hasta la Reforma de Anastasio (498 DC).
Capítulo VII: La Tetrarquía -
Capítulo VIII: Las dinastías de Licinio y Constantino -
Capítulo IX: La Dinastía Valentiniano-Teodosiana y la Caída del Imperio Romano de Occidente.

PARTE TERCERA - ACUÑACIONES LOCALES
Monedas Provinciales y locales del Imperio Romano y sus Estados Clientes.
Acuñaciones locales de las ciudades del Imperio Romano, desde Hispania hasta Mesopotamia, y de las Provincias. Estados Clientes y Satélites del Imperio Romano.
Capítulo I: Hispania, Galia, Sicilia y el N. de África bajo los Julio-Claudios -
Capítulo II: El Ilírico, Macedonia y el Norte de Grecia bajo los Julio-Claudios y los Flavios.
Capítulo III: El Limes Danubiano bajo los Antoninos, los Severos y sus sucesores -
Capítulo IV: Asia Menor, Siria  y Mesopotamia: acuñaciones locales. Procuradores de Judea -
Capítulo V:  Monedas Provinciales de Cappadocia - Capítulo VI: Monedas Provinciales de Siria -
Capítulo VII: Monedas Provinciales de Egipto.
Capítulo VIII: Reinos Clientes: Ponto y Bósforo - Comágene - Judea - Mesopotamia.

¡Nueva dirección!

Siguiendo adelante con mis planes para “profesionalizar” este blog, he modificado su dirección, dejando la provista por Blogger y adoptando una propia: www.monedas-antiguas.com.ar. Espero que todos los que tengáis links los actualicéis. De todos modos, la vieja dirección seguirá activa y redirigirá hasta aquí.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Los dracmas de Istros

Istros fue probablemente la primera colonia griega en el Mar Negro. La ciudad fue fundada alrededor del 656 a.C. por colonos procedentes de Mileto en un promontorio rocoso de posición estratégica cerca del Delta del Danubio. Los comienzos de Istros fueron bastante modestos, como lo prueban sus primeras emisiones monetarias, sin duda, bastante rústicas. Se trataba de simples cabezas de flecha fundidas, que con el tiempo fueron marcadas con una rueda o inscritas con las iniciales del nombre de la ciudad: ΙΣΤ.


Las ventajas de su excelente posición permitieron, sin embargo, que Istros se transformara en un próspero centro comercial y durante el siglo V a.C. esa riqueza se reflejó en una producción de monedas de gran calidad, que se encuentran –por lo menos en mi opinión- entre las más logradas artísticamente del mundo griego.

La moneda cuya imagen acompaña esta entrada constituye un ejemplo destacado. Es una pieza de plata de aprox. 6 gr. que es denominada tanto como estater o como dracma por los especialistas. Sus motivos son muy originales y su interpretación dudosa. 


El anverso nos muestra dos bellos rostros masculinos que se oponen invertidos. Se ha visto en ellos tanto una alusión a los dos brazos del Danubio, como una imagen de los Dioscuros. La tesis que me parece más convincente, sin embargo, es la que los identifica con la imagen de la salida y puesta del sol. El reverso es todavía menos claro. En él podemos ver a un imponente águila que sostiene entre sus garras a un grácil delfín, acompañados ambos por una leyenda con el nombre de la ciudad. Es posible que se trate de una alusión al poder marítimo de la ciudad.

domingo, 10 de octubre de 2010

Las monedas de Cornelio Sila (Curso: "Las monedas como fuentes para la historia de Roma" 12° parte)

El ascenso de Sila y el camino hacia las guerras civiles
Las reformas militares introducidas por Mario tuvieron importantes consecuencias políticas. Profundizaron una tendencia ya reconocible en el período anterior hacia un mayor protagonismo político de los miembros de la aristocracia que se destacaban en la dirección de campañas militares. El desplazamiento de la lealtad de las tropas, del Estado hacia su comandante, facilitó la concentración del poder político en las manos de los grandes generales e impidió que los límites constitucionales funcionaran en la forma prevista.

Mario inició el camino, pero pronto encontraría imitadores. Su mejor discípulo sería su más encarnizado enemigo, Lucio Cornelio Sila (138-78 a.C.). Sila pertenecía a una familia de la aristocrática gens Cornelia, pero era la menos distinguida de las siete que la componían y hacía ya algunas generaciones que la misma se mantenía distanciada de los máximos honores. El padre de Sila murió cuando éste era todavía joven y le dejó una magra herencia que no le permitía llevar una vida acorde a su estatus. Con sus modestas rentas, Sila no pudo iniciar la carrera política que pretendía, dedicándose a una vida artística con amistades en el ambiente del teatro. Una serie de herencias afortunadas lo sacarían de esa situación y le permitirían ser electo cuestor recién en el 107 a.C.
Sila actuaría como subordinado de Mario en la larga guerra contra el rey númida Yugurta. A pesar de su falta de experiencia militar, Sila mostraría rápidamente sus dotes de mando y su valor, lo que generaría rápidamente tensiones con su comandante. Las diferencias se acentuarían tras la campaña de Mario contra los invasores germánicos cimbrios y teutones en el 103 a.C., al reclamar Sila una parte mayor de los méritos por la victoria de los que su comandante estaba dispuesto a reconocerle.
Áureo de Sila - Crawford 359

La carrera política de Sila avanzaría paulatinamente en los próximos años, signada por algunos éxitos militares y por el creciente conflicto con Mario y sus partidarios. En el 94 a.C. alcanzaría la pretura, pero tras una serie de brillantes victorias en la guerra social sería elegido cónsul en el 88 a.C. Sería en ese año que el conflicto entre optimates y populares escalaría a la lucha abierta, aspirando Mario a quitar a Sila el importante comando militar para marchar a Asia a combatir al rey del Ponto Mitrídates. Mario contó para ello con el apoyo del tribuno Sulpicio Rufo. Este es un período histórico complejo, que vio a Sila en la cima de su poder militar pero fuera de Roma, mientras que la ciudad estaba gobernada por un débil y envejecido Mario y por su aliado Cinna, ambos destinados a morir ocupando el consulado.

La guerra civil entre optimates y populares

La reacción de Sila  a la amenaza política planteada por sus rivales tendría consecuencias que afectarían toda la historia de Roma. En una acción sin precedentes dirigió a las legiones reunidas para luchar en Asia contra la urbe para adueñarse del control del Estado y para acabar con sus enemigos políticos por la fuerza. El ejército de la república se había transformado en una fuerza privada, en una herramienta dócil de su comandante, y esto no dudó en usarla para conseguir sus objetivos. Sila llevaba así a sus últimas consecuencias el cambio iniciado por las reformas militares de Mario.
Sila tomó la ciudad e inició la cacería violenta de sus rivales de los que publicó una lista una lista de “enemigos del Estado”, poniendo precio a sus cabezas. Se trató de un verdadero golpe de Estado que señaló la fragilidad de la constitución romana. Los mecanismos legales se habían vuelto claramente incapaces de contener el conflicto político entre las facciones enfrentadas.
Denario de Sila - Crawford 359

Sila partiría finalmente en el 87 a.C. a Asia para enfrentar a Mitridates, pero su ausencia sería aprovechada por los populares para una insurrección que les permitiría recuperar el control del Estado. Ello significaría el retorno de la lucha facciosa violenta en la ciudad. Al triunfo de los populares seguiría una sangrienta venganza contra los partidarios de Sila. Mario regresó en el 87 a.C. con su seguidor Cinna y fue elegido cónsul para el año 86 a.C., pero murió dos semanas después de ganar su séptimo consulado, dejando a Cinna en el control de Roma. Cinna gobernó Roma como cónsul hasta su muerte en el 84 a.C. Carbo le sucedió y en el 82 a.C. se se le unió en el consulado el hijo de Mario.
Sila pasaría esos años combatiendo en Grecia, logrando algunas victorias importantes, pero no decisivas. Su situación sería siempre difícil al carecer de recursos económicos por estar Roma bajo el control de sus rivales. Sila regresaría a Italia en el 83 a.C. para enfrentar a sus enemigos en una cruenta guerra civil. Su pequeño pero experimentado ejército logró la victoria, a la que seguiría una incansable persecución de sus rivales políticos. Sila sería entonces proclamado dictador y utilizaría sus plenos poderes para reformar la constitución reforzando sus contenidos oligárquicos.

Áureo de Sila - Crawford 367

Las monedas de Sila

Sila no sólo seguiría el camino iniciado por Mario al introducir al ejército como herramienta de combate en las luchas por el poder político en la república, sino que también imitaría su uso de las monedas como medio para exaltar su figura. También en este ámbito superaría a su maestro. Mientras se encontraba combatiendo en el este contra las fuerzas de Mitrídates, Sila hizo acuñar sus propias monedas con el botín de sus victorias para contar con los recursos para pagar a sus tropas. Se trataba, en todo sentido, de emisiones ilegales, pues no habían sido acuñadas por las autoridades correspondientes de la república. Representaban, de hecho, una usurpación del poder público por parte del general.
A fines del 84 o principios del 83 a.C., Sila hizo acuñar en una ceca móvil que se trasladaba con su ejército sus primeros áureos y denarios (Crawford 359). Las imágenes acompañan esta entrada. Los motivos son idénticos, en el anverso puede observarse el busto de Venus con Cupido parado delante sosteniendo una palma. Estas figuras son acompañadas del nombre del general. Sila consideraba a Venus su protectora personal y a su favor le adjudicaba sus victorias. El reverso es claramente una alusión a las mismas, representa a dos trofeos militares y entre ellos una jarra y el lituus, los símbolos de los augures. Se trata de una combinación de motivos que Sila utilizaba como imagen personal decorando incluso, según parece, su anillo.
Con sus enemigos y rivales totalmente vencidos, el retorno de Sila al poder marcó el comienzo de la primera dictadura imperial. Sila emitió sólo un tipo como dictador, tanto en plata y oro. Se trata de una serie de monedas exaltando todavía más la posición del comandante (Crawford 367). Denarios y áureos comparten una vez más los mismos motivos. En el anverso, vemos el busto de Roma con un yelmo alado acompañado de una leyenda que señala al procuestor L. Manlio. El reverso nos presenta a un general celebrando un triunfo en una cuadriga coronado por una victoria que vuela sobre su cabeza. La leyenda aclara quién es ese triunfador, Sila. Se trata de una copia de un célebre denario acuñado por Mario en el 101 a.C. (Crawford 326).


miércoles, 6 de octubre de 2010

Un denario muy original

Vejovis (llamado también Vediovis) es uno de los muchos dioses “menores” de la religión romana. Se sabe muy poco acerca de él. Su nombre significaba algo así como “anti-Júpiter”, lo que podría hacer referencia a una especie de Júpiter del mundo subterráneo, pero también se lo asoció la figura del joven Júpiter y, debido a su aspecto, con Apolo. Tenía un templo entre las dos cumbres de la colina Capitolina de Roma. Su estatua, de pie junto a una cabra pequeña, tenía un rostro afeitado y un haz de flechas en la mano.


Vejovis no es una figura frecuente en las acuñaciones romanas, pero el anverso de este hermoso denario acuñado por el monetalis Lucius Caesius alrededor del 112 o 111 a.C. lo representa de manera inconfundible. Si bien el monograma a la derecha de la figura se refiere aparentemente a Apolo, el haz de flechas en la mano del dios nos indica que éste asume aquí la imagen de la tradicional divinidad latina. El anverso nos muestra un retrato bastante poco convencional en la numismática romana. Vemos al dios desde atrás. Su poderoso torso ocupa toda la parte inferior del anverso y sirve de base para un enérgico busto que mira hacia la izquierda, mientras que a la derecha aparece un puño enérgico que sostiene las flechas.

El reverso no es menos original. Sobre el nombre del funcionario vemos a los Lares Praestites, las divinidades protectoras del Estado, sentadas y con un perro entre ellas. La escena es complementada por un monograma a la derecha y un pequeño busto de Vulcano en la parte superior. El significado del conjunto no es claro.

sábado, 2 de octubre de 2010

Un medallón de Constancio II

Constancio II. 337-361 d.C. AV múltiple de 4 1/2 Solidos (37 mm, 19,92 g.). Ceca de Antioquía. Acuñado en el 346 d.C.

Anverso: FL IVL CONSTANTIVS PERP AVG, busto del emperador hacia la izquierda con diadema de perlas y coraza.

Reverso: GLORIA ROMANORVM, Constantinopla sentada a la izquierda en un trono adornado, sosteniendo a la victoria sobre el globo en su mano derecha y el tirso en la izquierda. Su pie izquierdo se apoya en la proa de un barco adornada con la cabeza de un águila.

Este espectacular medallón de oro es, sin duda, una verdadera obra maestra del arte numismático de la Antigüedad Tardía. El nivel de detalle del reverso es sorprendente, especialmente, en la vestimenta de la figura femenina allí representada. Se trata de una personificación de Constantinopla, supuestamente inspirada en una estatua encargada para la inauguración de la nueva capital imperial en el año 330. La iconografía de Constantinopla en esta medalla es algo inusual. Un díptico de marfil del siglo V d.C., en el que también se representa a la ciudad, nos la muestra en su forma más tradicional: como Tyche llevando la corona muralis. Sin embargo, en la medalla que aquí nos ocupa, el artista ha decido darle la imagen de Anthousa, la versión griega de Flora, una divinidad asociada con Roma. 
Reconstrucción de Constantinopla

La proa de la nave sobre la que Constantinopla apoya el pie, simboliza la victoria naval decisiva de Constantino sobre Licinio en 324, una victoria conmemorada por la fundación de Constantinopla. El extraño cetro en su mano es un tirso, un atributo de Baco, el legendario conquistador del Este. Su interpretación no es clara, pero tal vez sea una referencia a las victorias recientes de Constancio sobre los persas. Podría parecer sorprendente encontrar un símbolo pagano asociado a la figura de una ciudad que se caracteriza deliberadamente como cristiana desde su fundación, pero no es tan raro si consideramos que la nueva capital fue diseñada para ser una mezcla de elementos cristianos y paganos, y que ciertos elementos paganos continuaron siendo empleados en la propaganda oficial mucho tiempo después de la conversión oficial del imperio al cristianismo.