martes, 30 de noviembre de 2010

Espectacular subasta de Numismatica Genevensis

Lote 65 – Decadracma de Atenas 467 – 465 a.C. - 42,58g. (precio base 750000CHF)

En rigor de verdad, establecer nuevos records con sus subastas se ha convertido en una costumbre para Numismatica Genevensis. En 2008, la casa suiza subastó una estátera ateniense de oro por 950.000 francos suizos, mientras que un sestercio de Adriano estableció el récord mundial para una moneda antigua, al alcanzar un valor de 2 millones de francos! Hoy, esta casa de Ginebra pondrá bajo el martillo. 1.060 monedas -entre las que se destacan las piezas griegas- de excepcional interés, con un precio de base total de más de 10 millones de francos. Se trata de un catálogo sumamente selecto que incluye piezas representativas de lo mejor de la producción numismática griega arcaica, clásica y helenística (ver el catálogo aquí). Entre ellas hay 224 monedas con precios de base de cinco cifras y unas 19 que llegan a seis cifras.

Lote 84 – Estátera de Abydos 330 a.C. - 8,6 g (precio base 350000 CHF)

Es imposible mencionar aquí siquiera una parte representativa de las monedas más interesantes de esta subasta, pero las imágenes de tres de las piezas más valiosas acompañan esta entrada.
 Lote 87 – Estátera de electro, procedencia desconocida, 600 – 550 a.C. 14,3 g (precio base 300000)

viernes, 26 de noviembre de 2010

Subastas para seguir con atención. ¿Nuevos records para el valor de las monedas antiguas?

Una moneda exquisita

Por estos días he estado leyendo un excelente blog que he descubierto hace poco, Blogpolis, de Carlos, un coleccionista verdaderamente erudito, con el que he tenido el gusto de intercambiar algunos cuantos comentarios sumamente enriquecedores. En su última entrada, Carlos nos cuenta de la subasta de un espectacular y exquisito tridracma de Delfos acuñado alrededor del 480 a.C. y que se asocia normalmente con la victoria definitiva de los griegos sobre los persas en la batalla de Platea que puso fin a la segunda guerra médica, cuya imagen acompaña esta entrada. En el anverso pueden verse dos ritones con forma de cabeza de carnero y dos delfines, (que eran el símbolo de Delfos) y la leyenda DALF I KON. En el reverso encontramos una división en cuatro sectores cuadrados, conteniendo cada uno varios cuadrados con motivos en su interior, que se interpreta normalmente como una representación del techo del templo de Apolo.

¿Nuevos records para el valor de las monedas antiguas?

La pieza fue subastada por la casa suiza Numismatica ars classica, y cambió de dueños por algo menos de medio millón de dólares, lo que la ubicaría entre las monedas antiguas más caras del mundo y superando con creces el precio de base de unos 150.000 dólares. Esta subasta continúa una tendencia, que ya se ha dejado ver claramente en los últimos meses, de subas de precios de los ejemplares más codiciados. En mi opinión, es indudable que la tendencia a la devaluación de la mayoría de las monedas internacionales impulsa y seguirá impulsando en el futuro cercano de forma considerable el valor de este tipo de piezas. Si pensamos solamente en la reciente apreciación del oro y otros bienes que pueden servir como refugio de valor y si consideramos la enorme liquidez en los mercados financieros, no debería, entonces, sorprender que en los próximos años veamos ventas de piezas excepcionales por cifras que superen con creces el millón de dólares. Carlos me señala, con razón, que un segundo factor que contribuye a la suba de precios es el boom del coleccionismo, con el incremento de la demanda que ello ocasiona. Él menciona las siguientes subastas para seguir con atención en los próximos meses, pues alcanzarán con toda probabilidad nuevos records:

  • ·         Un decadracma ateniense en muy buen estado que podría alcanzar los 1.5 millones de dólares (Numismática Genevensis);
  • ·         Un decadracma de oro que podría llegar a los $750.000 (CNG - Triton),
  • ·         Un medallón bizantino que es posible que alcance el $1.000.000. (Geminis)

martes, 23 de noviembre de 2010

10 libros que todo coleccionista de monedas antiguas debería tener (o desear!)


Primero hay que comprar el libro, después la moneda”.

Se trata de un precepto muy valioso que todo coleccionista nuevo debería respetar para cuidar su dinero e iniciar su colección con el pie derecho. Es fácil darse cuenta de que uno necesita una base sólida de conocimiento numismático e histórico antes de dar sus primeros pasos en el mundo del coleccionismo, pero no es tan fácil darse cuenta dónde encontrar ese conocimiento.

Existen numerosos textos introductorios y de divulgación que prometen iniciarnos en el mundo de la numismática, pero yo no los recomiendo. Creo que no ofrecen nada que no pueda conseguirse gratis en la web. Si uno va a invertir en libros, es mucho mejor destinar el dinero a obras de calidad que formarán una base sólida para profundizar en todos los aspectos de las monedas griegas y romanas.

La bibliografía sobre numismática antigua es inmensa y es muy fácil desorientarse ante tantos títulos. Sin pretender ser exhaustivo, yo creo que hay diez libros que no deberían faltar en el estante de ningún coleccionista serio de monedas antiguas. Por supuesto, es una lista muy sesgada por mis preferencias, pero he incluido libros de reconocido prestigio académico que superan ampliamente en precisión y utilidad a aquéllos escritos con ánimo de divulgación. Los diez tienen dos características comunes: están en inglés (un idioma que un coleccionista no puede desconocer dada la falta de traducciones) y son caros y difíciles de conseguir. Pero ¿quién dijo que el coleccionismo de monedas antiguas era un hobby sencillo?
Roman Coins and Their Values, Vol II, The Accession of Nerva to the Overthrow of the Severan Dynasty AD 96 - AD 235 (Vol 2) 
Un clásico imprescindible. La guía de referencia más difundida sobre las monedas romanas de la república y el imperio.

Del mismo autor, una guía para los coleccionistas de monedas griegas.

La obra de referencia obligada sobre las monedas de la república romana. Un verdadero tesoro de información. (leer más sobre este libro)

Early Hellenistic Coinage from the Accession of Alexander to the Peace of Apamaea (336-188 B.C.)Un clásico que se encuentra agotado desde hace años, pero un estudio histórico de incomparable profundidad sobre las monedas griegas de la época arcaica y clásica.

Un exquisito y costoso libro, irremplazable para ese período.

En diez volúmenes, más que un libro es una biblioteca propiamente dicha. Los tomos más viejos ya están algo desactualizados pero siguen siendo el catálogo principal para referirse a las monedas del Imperio Romano.

Uno de los pocos estudios sistemáticos de las acuñaciones de las provincias orientales del Imperio Romano.

Se trata de un libro poco conocido entre los coleccionistas y aficionados a la numismática, pero demuestra la riqueza de las monedas como fuentes para la historia económica.

The Monetary Systems of the Greeks and RomansUna breve introducción a las posibilidades de las monedas brindan de conocer las sociedades del mundo clásico.

Una colección de brillantes estudios de grandes especialistas que iluminan diversos aspectos del uso de las monedas en Grecia y Roma.

Podrían mencionarse otros y es probable que vosotros no estéis de acuerdo con mis lecciones. Sería interesante, entonces, conocer vuestras propuestas, especialmente, si creen que me estoy olvidando de algún título clave.

sábado, 20 de noviembre de 2010

Acuñaciones aristocráticas de la república tardía (Curso "Las monedas como fuentes para la historia de Roma" 15° parte)

 Denario de Marco Junio Bruto 54 a.C. (Crawford 433/2)

Si bien el áureo acuñado por Pompeyo en el 71 a.C. nos muestra un consciente uso propagandístico, este líder militar no sería un gran innovador en el uso de las monedas como medio de exaltación de una figura política. Ese papel le estaría reservado a Julio César. Es importante destacar, sin embargo, que el lenguaje estilístico que posteriormente sería utilizado por César durante su dictadura, ya estaba siendo diseñado por otros aristócratas romanos de este período, que cada vez otorgaban un espacio mayor de las monedas a motivos exclusivamente familiares, llegando a desplazar del anverso a las figuras divinas para colocar allí los retratos de sus antepasados. 
Denario de Pompeyo Rufo, 54 a.C. (Crawford 434)

Un claro ejemplo es el denario acuñado por Marco Junio Bruto, el futuro asesino de César, en el 54 a.C. (Crawford 433/2) con los retratos de los tiranicidas Brutus y Servilius Ahala respectivamente en su anverso y reverso. Más novedoso todavía es el denario de Pompeyo Rufo del mismo año (Crawford 434) que muestra en el anverso a su abuelo paterno Sila y en el reverso al materno Pompeyo Rufo. En la misma línea se encuentra la serie de denarios acuñada por Coelio Caldo en el 51 a.C. con el busto de su antepasado, el homónimo cónsul del 94 a.C.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Los dáricos, las monedas del Imperio Persa

Los lidios fueron los inventores de la moneda y de ellos la adoptaron los griegos, quienes difundirían su uso por todo el mundo mediterráneo. Pero el uso de este invento también se difundió de Lidia hacia el oriente, cuando este reino fue conquistado por los persas en el 546 a.C. Por algunas décadas, los persas siguieron acuñando los estáteros de oro lidios sin modificaciones e introduciendo su uso por todo su vasto imperio. Durante el reinado de Darío I (526-486 a.C.), sin embargo, comenzaron a producir sus propias monedas de oro, los dáricos, que seguirían circulando por dos siglos hasta que el imperio persa fuera destruido por las tropas de Alejandro Magno. La etimología del nombre no es clara, es probable que, como creían los griegos, fuera una alusión al nombre de su creador, pero también es posible que derivara de la palabra persa dari- que significa dorado. En el anverso, presentan la figura de un arquero que es, con seguridad, la imagen del rey, y en el reverso, una marca de cuño. El peso promedio es de unos 8,4 g. y el diámetro llega a los 14 milímetros, si bien estas piezas se caracterizan por su forma altamente irregular.
Los dáricos alcanzaron rápidamente una gran reputación por su excelente calidad, manteniendo siempre una pureza cercana al 97%. No se trataba, sin embargo, de una moneda diseñada para el uso local, para el que era demasiado valiosa, ni para almacenar riquezas y transferir los recursos obtenidos mediante el pago de tributos, pues para ello los persas preferían, como reporta Heródoto, el uso de barras fundidas. El motivo principal detrás de las acuñaciones persas parece haber sido, por el contrario, la difusión de la imagen del soberano, es decir, un motivo político antes que económico (véase al respecto P. Briant, From Cyrus to Alexander. A History of the Persian Empire, pp. 406-408).

Para los griegos, el “oro persa” era proverbial por su calidad y abundancia, y el gran rey sabía utilizarlo como una poderosa arma diplomática. Sus “arqueros de oro” fueron mucho más efectivos que los de carne y hueso a la hora de convencer a algunos políticos griegos. A pesar de su amplia difusión, los dáricos son hoy monedas relativamente raras y codiciadas por los coleccionistas. Ello se explicaría porque, tras la conquista de Alejandro, habrían sido fundidas en su gran mayoría para ser reacuñadas con el rostro del nuevo soberano.

sábado, 13 de noviembre de 2010

El ascenso de Pompeyo (Curso: “Las monedas como fuentes para la historia de Roma” 14° parte)

La carrera de Cneo Pompeyo Magno (106 – 48 a.C.) ilustra claramente las turbulencias políticas de las últimas décadas de la república romana. Su padre, Cneo Pompeyo Estrabón, era un rico terrateniente de la región de Piceno que logró ingresar al senado romano y alcanzar el consulado en el año 88 a.C. tras distinguirse militarmente en la guerra social. La carrera de Estrabon culminaría con su prematura muerte en el 87 a.C. en el sitio de Roma durante las guerras civiles entre Mario y Sila, siendo Pompeyo partidario de este último. Su hijo heredaría la lealtad de sus tropas y tomaría a su cargo la dirección de las operaciones militares a pesar de ser un simple particular. Sus fuerzas lucharían destacadamente en los años siguientes a favor de Sila, y Pompeyo obtendría finalmente del dictador un triunfo, algo inédito al no tratarse de un comandante designado oficialmente.
El ascenso imparable del joven general continuaría durante toda la década del 70 a.C. en virtud de sus brillantes campañas contra Sertorio -el partidario de Mario que había establecido un gobierno autónomo en Hispania- y. contra la revuelta servil de Espartaco. Pompeyo regresaría a Roma en el 71 a.C. cubierto de gloria para celebrar su segundo triunfo y ser elegido por amplia mayoría como cónsul, a pesar de que su juventud –tenía entonces sólo 35 años- lo inhabilitaba para el cargo. El ascenso de Pompeyo ilustra las crecientes tensiones dentro del sistema político definido por Sila. El joven general luchó contra los rivales del orden político diseñado por aquél, pero adquirió un poder y una ambición excepcional que amenazaban claramente con destruir el mismo sistema constitucional que defendía. La primera moneda acuñada por Pompeyo es un claro símbolo de esa aspiración de poder. Es un áureo del año 71 a.C., con el busto de África y los atributos del augur en el anverso y la representación del mismo Pompeyo en el carro triunfal en el reverso. El joven general se volvía así la tercera persona en ser representada en vida en una moneda después de Mario y Sila. Era una clara señal de que aspiraría a un poder semejante al de sus predecesores. 

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Otro medallón del tesoro de Beaurains

El 21 de septiembre de 1922 en Beaurains (Pas-de-Calais), fue descubierto accidentalmente por un grupo de trabajadores un invaluable tesoro romano, oculto dentro de un ánfora de terracota. Lamentablemente, no es posible reconstruir su composición exacta, porque los obreros no declararon el hallazgo e intentaron vender ilegalmente las piezas en el mercado negro. Algunas monedas y joyas habrían, incluso, sido fundidas. Se estima que la cantidad recuperada es alrededor del 70 % del total original.
Aún así reducido, el tesoro de Beaurains era enorme. Incluía veintitrés joyas (collares, pulseras, pendientes, hebillas, anillos, colgantes, algunos de los cuales estaban hechos con monedas), diversas piezas de plata (un candelabro, dos cucharas, un lingote), y 472 monedas, de las cuales veinticinco eran grandes medallones de oro acuñados por los tetrarcas o por Constantino I. El más espectacular era un múltiplo de 10 sólidos de Constancio I, conocido con el nombre de “medallón de Arras del que ya he tratado en este blog. Los medallones fueron acuñados en las cecas de Tréveris y Roma, y quien los enterró los había recibido seguramente como regalos de los emperadores entre los años 285 y el 310 d. C., por lo que es probable que se tratara de un oficial de alto rango del ejército imperial.
Si bien el denominado medallón de Arras es el más grande de los encontrados, hay otros que rivalizan con él por su belleza e interés. Uno de ellos es el múltiple de cinco 5 sólidos de oro (34 mm de diámetro y 26.05 gramos de peso), acuñado en Trier, en el 303 d.C. por Diocleciano. Se trata de una verdadera obra maestra de la propaganda política, que representa los ideales de concordia, paz interna y prosperidad que eran vistos por la tetrarquía como sus grandes logros. En el anverso vemos el retrato de Diocleciano con una corona de laureles en su cabeza y envuelto en el manto púrpura imperial. En su mano derecha sostiene un cetro rematado con un águila. La leyenda (DIOCLETIANVSPFAVGCOSVIII) lo califica como Augusto, es decir, como uno de los dos gobernantes superiores dentro del esquema político de la tetrarquía, y hace referencia a su octavo consulado. En el reverso, vemos a. Diocleciano y Maximiano, los dos Augustos, vestidos con la toga, llevando cada uno un rollo de papiro en la mano izquierda y realizando un sacrificio en un altar colocado entre ellos. Detrás, puede verse el busto de Felicitas, con el caduceo en la derecha y la cornucopia en la izquierda. La leyenda completa el cuadro: FELICITASTEMPORVM, la felicidad de los tiempos, el típico anuncio de una edad de oro. En el exergo, PTR designa a Trier como el lugar de acuñación de este medallón.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Motor de búsqueda orientado a páginas numismáticas

Todas las semanas recibo por correo electrónico numerosos pedidos de personas que desean identificar y conocer el valor de una moneda en su posesión. En la mayoría de los casos, me es imposible dar una respuesta, sea por la pobre calidad de las imágenes o porque se trata de monedas que escapan a mis ámbitos de conocimiento. Además, mis ocupaciones no me permiten responder en todos los casos, pues es una tarea que demandaría muchísimo tiempo. Tras reflexionar al respecto, he incluido como modesto auxilio en esta página una “búsqueda numismática” (en el margen superior derecho), es decir, un cuadro de búsqueda de google orientado con palabras clave pertinentes y limitado a una lista de cerca de 70 páginas especializadas en monedas del mundo antiguo.
Como la mayoría de los sitios numismáticos más completos de la web están en inglés, los mejores resultados se obtendrán buscando en ese idioma. Mi intención es seguir ampliando la lista –sobre todo para ver si es posible añadir más sitios en español–, por lo que puede decirse que por ahora es sólo de una versión preliminar. No se trata de una herramienta de identificación de monedas, pero si de un mecanismo de búsqueda especializado que puede ayudar a encontrar una referencia útil en alguno de los vastos catálogos disponibles en la web. Espero que sea de alguna ayuda. Agradeceré cualquier crítica o comentario que pueda ayudarme a mejorarlo.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El catálogo de monedas republicanas de Michael H. Crawford

Algunos lectores me han consultado por las “enigmáticas” referencias con las que se identifica normalmente a las acuñaciones de la Roma republicana en este blog, es decir, el nombre Crawford seguido de un número. Debería haberlo aclarado antes, pero como es práctica común tanto entre los especialistas del mundo antiguo como entre los coleccionistas, olvidé hacerlo. Michael Crawford es un gran historiador de la republica romana especializado, entre otros temas, en la numismática de este período. Con su apellido se hace referencia a su gran obra: Roman Republican Coinage (Cambridge 1975), un catálogo sistemático e histórico de todas las monedas republicanas desde la introducción de las acuñaciones en Roma hasta el año 31 a.C.
A diferencia de otros trabajos muy difundidos, como el excelente libro de David Sear, Roman Coins and their Values, que en su primer volumen cubre el período tratado por Crawford, se trata de una obra académica de gran profundidad que incluye todos los aspectos históricos que puedan ser relevantes para el análisis de las monedas republicanas. Una serie de estudios preliminares y de apéndices exploran las tendencias generales de desarrollo, la relación entre las acuñaciones y las finanzas del Estado, los magistrados responsables de la producción, la evolución de los estándares y pesos, y muchos otros temas. El núcleo del libro es el catálogo, cuya mayor virtud es un comentario detallado que analiza en detalle todos los aspectos de cada pieza, resolviendo problemas cronológicos y de interpretación con singular maestría. El libro culmina, finalmente, con las muy completas láminas de ilustraciones y los extensos índices, que hacen de esta obra la herramienta más completa para la identificación de monedas repúblicas.
Es posible que este extenso y costoso libro (525 dólares) supere las necesidades de la gran mayoría de los coleccionistas. Sin embargo, tanto su calidad académica como su cuidada edición hacen de él una excelente inversión, especialmente para todos aquellos que quieran profundizar en los aspectos académicos de la pasión por las monedas romanas.