Falsa maiorina de Vetranio vendida en Ebay en el año 2005 por 243 euros
Las falsificaciones son un hecho inevitable. Mientras exista un mercado de monedas antiguas, habrá quien intente aprovecharse de los compradores para obtener grandes ganancias rápidamente. Ello no significa, sin embargo, que el coleccionista esté indefenso. Por el contrario, existen muchas formas de protegerse.
La mejor protección contra las falsificaciones es, sin duda, el conocimiento, mientras más sepa el comprador sobre monedas antiguas, más fácilmente podrá reconocer monedas falsas. El conocimiento puede adquirirse por dos medios, estudio y experiencia. Si bien muchas falsificaciones pueden detectarse con facilidad, existen otras de alto nivel que requieren para detectarlas un nivel de conocimiento que supera al del coleccionista promedio, siendo a veces necesario un detallado estudio y pruebas de laboratorio para identificarlas. Por lo tanto, más fácil que adquirir conocimientos técnicos sobre la detección de falsificaciones, es aprender una serie de conocimientos prácticos sobre cómo minimizar el riesgo de adquirir monedas falsas.
La seguridad absoluta es imposible, pero una serie de consejos pueden ayudar a reducir fuertemente el riesgo. Sin pretender ser exhaustivo, os ofrezco la siguiente lista:
1 – Saber dónde comprar
La mejor forma de evitar falsificaciones es recurrir a un comerciante especializado o a una casa de subastas de reconocido prestigio. Cuando el valor de la moneda lo justifica, estas casas proporcionan certificados de autenticidad emitidos por un servicio reconocido. Los precios pueden ser mayores que los de otros competidores, pero es que una evaluación profesional de una moneda tiene su costo y el comprador debe estar dispuesto a pagarlo. La mejor garantía que un comerciante reconocido de monedas antiguas puede ofrecer, sin embargo, antes que los certificados, es una sólida reputación. Como en todo tipo de negocios, la confianza es esencial en la compra y venta de monedas.
La posibilidad de que los coleccionistas cambien monedas entre sí es muy atractiva, porque permite ahorrar los porcentajes que se llevan los intermediarios. Sin embargo, la impersonalidad en los intercambios y la imposibilidad de tomar contacto directo con una moneda antes de la adquisición hacen que sea relativamente sencillo engañar a compradores inexpertos o confiados. Ebay es una plataforma especialmente adecuada para que los falsificadores introduzcan sus monedas en el mercado. Para cuando éste es identificado, el daño ya está hecho. Nada le impide, además, volver a comenzar sus actividades bajo un nuevo nombre. Las evaluaciones sobre el desempeño del vendedor y la conformidad de los compradores pueden ser fácilmente manipuladas y no ofrecen ninguna garantía. El problema no es comprar vía internet, pues todo comerciante importante de monedas ofrece también su catálogo para ventas online. El problema es comprar vía internet a un vendedor cuya reputación es difícil de verificar.
2 – Desconfiar de las “ofertas espectaculares”
Un viejo refrán dice: “cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía”. Es una verdad que se aplica a las monedas antiguas. Cuando encontramos una pieza ofrecida a un valor demasiado bueno para ser real, normalmente lo es. Nadie regala sus monedas o las vende por menos de su valor de mercado. Si encontramos un precio demasiado bajo, esa debe ser una señal de desconfianza antes que un incentivo para comprar. Lo mismo se aplica a monedas exóticas y ofrecidas en un excepcional nivel de conservación.
3 – Planificar compras
Todo coleccionista, incluso el principiante, tiene un campo especial de interés y una idea de qué monedas le gustaría poseer. Ello debería hacer posible la planificación de las compras, es decir, la redacción de una lista de monedas deseadas. La misma no debe ser sólo una enumeración de ítems, sino que debe incluir la mayor cantidad de información sobre cada una de ellas. De esa forma es posible estar familiarizado con el aspecto y rango de peso normal de las monedas deseadas para reconocer divergencias sospechosas. Un dato clave que esa lista debe incluir es el de las cotizaciones alcanzadas por ejemplares semejantes. Alguien podrá objetar que ello representa mucho trabajo. Es cierto, pero se trata de un trabajo que debería ser placentero para un verdadero coleccionista.
4 – Sólo otorgar valor a certificados de autenticidad emitidos por servicios internacionales reconocidos y entregados por comerciantes respetables.
Ciertamente, quien se atreve a falsificar monedas no se detiene a la hora de falsificar certificados de autenticidad. En Ebay pueden encontrarse incontables ejemplos de vendedores que ofrecen como garantía certificados emitidos por museos y otras autoridades reales o inventadas.
5 – Ser especialmente cuidadoso con denarios republicanos romanos
No existe ningún tipo de monedas antiguas que escape a la plaga de las falsificaciones, sin embargo, los denarios republicanos son hace tiempo el blanco privilegiado de los falsificadores, particularmente en Ebay. Las razones son claras. La enorme variedad de tipos de denarios republicanos hacen muy difícil al coleccionista ser un experto en todas las variedades. El mercado es, además, muy amplio, lo que hace más fácil pasar desapercibido. Finalmente, las ganancias a obtener son muy convenientes. Muchas falsificaciones son de gran calidad y pueden engañar incluso a coleccionistas experimentados.
6 – Consultar páginas de internet con información sobre falsificaciones conocidas
La ganancia del falsificador deriva de la producción en cantidades. Es por ello que si tenemos dudas de una moneda, es probable que otra copia del mismo falsificador ya haya sido identificada como tal y expuesta por otro coleccionista. Existen páginas de internet donde se recopila esa información tales como
Forgery Network y una sección especializada del
Forum Ancient Coins.
7 – Intercambiar información con otros coleccionistas
Las páginas citadas en el punto anterior revelan la importancia de intercambiar información con otros coleccionistas, pero mucho mejor que en internet es hacerlo en persona. Los coleccionistas que viven cerca son las mejores fuentes de información sobre la reputación de los vendedores locales. La asistencia a ferias y convenciones numismáticas permite forjar vínculos con coleccionistas de todo el mundo que comparten nuestros intereses y que pueden proporcionarnos información invaluable a la hora de identificar monedas falsas.
¿Qué consejos propondrías vosotros para completar la lista?