miércoles, 20 de junio de 2012

Las monedas “Judaea capta”


La serie de monedas romanas acuñadas por Vespasiano y Tito desde el año 70 para celebrar la reconquista de Jerusalén se encuentran entre las más famosas de la historia y entre las más codiciadas por los coleccionistas de todas las épocas. En esta entrada, ofrezco un análisis general de la historia y características de estas fantásticas piezas, que también se las considera parte de las “monedas bíblicas”.

La Judea romana y la primera revuelta de los 66 al 73 d.C.

Hasta el año 6 d.C., Judea había sido un reino cliente de los romanos, que conservaba un cierto grado de autonomía dentro del imperio. Desde ese año, sin embargo, fue transformada en provincia bajo el mando de un procurador. El dominio romano directo no fue bien recibido por la población local, recelosa de la creciente influencia pagana de griegos y romanos en su territorio, pues éstos no respetaban sus preceptos religiosos tradicionales. Las tensiones se fueron acumulando por décadas hasta estallar finalmente en el año 66 en una revuelta militar abierta.

Los rebeldes alcanzaron rápidamente algunos éxitos importantes al derrotar a las guarniciones romanas de la provincia. Nerón nombró entonces a Vespasiano como comandante en jefe de las operaciones represivas y, a pesar de la feroz resistencia de los judíos, sus tropas comenzaron lentamente a recuperar los territorios en manos de los insurrectos. La victoria romana se retrasaría por la guerra civil del año 69 de la que Vespasiano emergería como nuevo emperador. Las operaciones siguieron bajo el mando de su hijo Tito, quien en el año 70 dio el paso decisivo al logar tomar Jerusalén tras un largo y duro sitio. El combate fue brutal y los romanos destruyeron durante el saqueo el segundo templo.

Los romanos demorarían todavía tres años más en destruir los últimos focos de resistencia judía, como la célebre fortaleza de Masada, que fue el último bastión rebelde en ser capturado, en el año 73.

Las monedas “Judaea Capta”

Poco después de la captura de Jerusalén por Tito en el año 70 d.C., su padre realizó una extensa emisión de monedas celebrando la victoria. Sus motivos pasarían a formar parte del repertorio numismático habitual de la dinastía Flavia y seguirían siendo acuñados durante los reinados de Tito y Domiciano, es decir, por un período de 25 años. Los mismos aparecerían en todas las denominaciones romanas de la época. La revuelta judía había representado un serio desafío al poder imperial y era por ello esencial para la propaganda romana ilustrar su fracaso. Al mismo tiempo, estas monedas contribuían a legitimar el poder de la nueva dinastía Flavia destacando la virtud militar de la familia.

Los elementos más frecuentes en el diseño del reverso de estas monedas son una palmera y una figura femenina sentada en actitud de duelo. Se trata de una representación alegórica de Judea, como lo explicita la leyenda “Iudaea capta”, “Judea conquistada”. Otros motivos frecuentes que se combinan con éstos en distintas formas son la figura de pie del emperador victorioso, un prisionero masculino, la diosa Victoria, y un trofeo romano.
La moneda más común de la serie es un denario de plata, acuñado por Vespasiano, con la representación de Judea llorando sentada a los pies de un trofeo romano, y la leyenda IVDAEA. En otros denarios se encuentran distintas variaciones de este motivo, con una palmera, un cautivo etc. En algunos denarios aparece también la leyenda “Iudaea devicta”, “Judea vencida”.

Las monedas más atractivas de la serie son, sin duda, los sestercios y ases, que por su tamaño se prestan especialmente a una representación detallada. En ellos encontramos los motivos típicos de la serie (Judea, el cautivo, la palmera, la diosa Victoria, el emperador, etc.) en diversas combinaciones. El sestercio cuya imagen encabeza esta entrada es uno de los ejemplares mejor conservados que se conozcan. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario