viernes, 28 de junio de 2013

Las caricaturas numismáticas de Claire Franklin en CoinsWeekly

Coinsweekly es, por lo menos a mi juicio, el mejor sitio de novedades numismáticas en la web. Cubre todas las subastas internacionales de relevancia, reporta las principales novedades relativas a publicaciones y eventos y siempre tiene interesantes artículos de Ursula Kampmann, la numismática alemana que dirige el sitio. Sin embargo, tengo que confesar que el principal motivo que me hace no dejar de leer cada una de sus actualizaciones son las excelentes caricaturas de Claire Franklin. No puedo resistir la tentación de reproducir (espero que pueda considerarse fair use) su última obra como muestra para incentivaros a que las veías todas. Allí representa a un emperador cristiano del Bajo Imperio posando con el pie sobre un cautivo al que le dice “¿Puedes quedarte quieto? Podemos discutir los detalles más finos de tu bautismo una vez que hayamos terminado el diseño de esta moneda”. Sí, humor sólo para entendidos.

miércoles, 26 de junio de 2013

Más sobre la moneda de Próculo hallada el año pasado en Inglaterra

Dos aficionados británicos a la detección de metales descubrieron el pasado 7 de noviembre en North Yorkshire la segunda moneda conocida a nombre del Próculo, un ignoto usurpador que pretendió ocupar el trono del Imperio Romano en el año 280 d.C. (la imagen encabeza esta entrada). El año pasado reporté aquí en detalle sobre la polémica ocasionada por el hallazgo, cuando Roger Bland, un reconocido especialista del Museo Británico y del Portable Antiquities Scheme (un programa de registro de hallazgos arqueológicos en Inglaterra), declaró que, en su opinión, se trataba de una falsificación del Renacimiento. La moneda en cuestión fue ofrecida en subasta en abril pero no encontró comprador, aparentemente, porque hubo una única oferta que no alcanzó a cubrir el valor de reserva.

La intervención de Roger Bland y el Portable Antiquities Scheme

Es indudable que la opinión de Roger Bland logró sembrar dudas sobre la autenticidad de la moneda y ello movió a los coleccionistas a la cautela. Nadie quiso apostar tanto dinero (el valor se estimaba entre 60.000 y 80.000 libras esterlinas) por una pieza denunciada como falsificación por los expertos del Museo Británico. Sin embargo, la actuación de Roger Bland y del Portable Antiquities Scheme en este caso ha sido, en mi opinión, bastante extraña, por decir lo menos. En primer lugar, Bland calificó a la moneda como falsificación en declaraciones a la prensa y SIN HABERLA EXAMINADO.

El Portable Antiquities Scheme se negó, en consecuencia, a incluir el hallazgo en su base de datos de piezas de valor arqueológico encontradas en Inglaterra, declarando de esta forma, indirectamente, que se la considera una falsificación. Tampoco se lo incluyó como el hallazgo de una copia renacentista, lo que a mi juicio sólo puede indicar que se duda de que la pieza haya realmente sido hallada por los aficionados británicos. Ello equivale a decir que se los acusa de pretender hacer pasar una copia renacentista por un hallazgo arqueológico para darle credibilidad. Sin embargo, no se interpuso ninguna objeción a la realización de la subasta, lo cual es contradictorio.

¿Falsa o auténtica?

No me es posible afirmar, por supuesto, que la moneda sea auténtica pero la condena de las autoridades arqueológicas inglesas me parece poco profesional, en tanto que no se basa en un análisis detallado del ejemplar. Por otra parte, como ya expresé en mi otra entrada sobre este tema, me parece muy poco probable que esta moneda de Próculosea una falsificación renacentista. Recordemos que existe un segundo ejemplar (imagen sobre este párrafo) que fue adquirido en subasta en la década del 80 por el Gabinete numismático de Munich. Las opiniones sobre su autenticidad están divididas. El ejemplar hallado en Inglaterra procedería de los mismos cuños.


¿Qué pasará con esta moneda? Difícil decirlo. Por ahora sigue en poder de los aficionados británicos que la encontraron. Yo, en su lugar, sometería la pieza al análisis independiente de algunos numismáticos de gran prestigio antes de intentar nuevamente ponerla a la venta.

viernes, 21 de junio de 2013

La reforma del sistema monetario durante el principado de Augusto – tercera parte

Aquí os dejo la tercera y última entrega de la serie sobre la reforma del sistema monetario durante el principado de Augusto, en la que se trata de las características de las monedas de metales bajos y sobre las razones que explican su éxito. Podéis encontrar aquí la primera y la segunda entregas.

Una característica peculiar de las nuevas monedas de metales bajos introducidas por Augusto es la presencia de las letras S(enatus) C(onsulto) en el reverso. Tradicionalmente, se las interpretó como una referencia a una competencia legal especial del senado en la producción de estas monedas. Para Theodor Mommsen, las mismas eran una importante evidencia a favor de su teoría del establecimiento por parte de Augusto de una “diarquía” en la que el poder del Estado era compartido entre el senado y el emperador. Esta interpretación ha sido, sin embargo, cuestionada con frecuencia y no tiene, en la actualidad, muchos seguidores.

Otra interpretación posible es que se tratara de una referencia a honores rendidos a Augusto. Sin embargo, parece más plausible que hagan referencia a un decreto del senado cuyo objetivo era conferir autoridad tradicional a las nuevas monedas introducidas por Augusto para asegurar que fueran aceptadas por el público. Además de ello, las letras SC permitían diferencias a las monedas de metal bajo acuñadas en Roma de aquellas producidas en las provincias y es probable que esa haya sido la causa por la que las conservó como motivo característico hasta bien entrado el siglo III d.C.

A diferencia de las acuñaciones en oro y plata que eran respaldadas por su contenido metálico, las monedas de bronce eran completamente fiduciarias. Con un valor nominal superior al de su metal, la única garantía con que contaban era el respaldo del Estado y su aceptación como medio para la cancelación de impuestos. El sestercio y el dupondio eran las piezas más sobrevaluadas, la primera contenía poco más del doble de cobre que un as pero equivalía a cuatro.

El éxito de las nuevas acuñaciones dependía, entonces, de su capacidad de obtener la aceptación de los consumidores y en el grado de confianza que generase la garantía pública de su valor. Esto se lograría ampliamente porque la calidad de sus diseños y su conveniencia para los intercambios cotidianos hacían a estas piezas tanto atractivas como útiles. El factor determinante para su éxito fue, sin embargo, que el Estado romano resistió la tentación de obtener beneficios acuñando sestercios y dupondios en números demasiado elevados.

martes, 18 de junio de 2013

La reforma del sistema monetario durante el principado de Augusto – segunda parte

Áureo de Augusto - RIC 308 - Roma -  triunviro L. Aquillius Florus - 19 a.C.

Aquí os dejo la segunda entrega (de las tres previstas) sobre la reforma del sistema monetario durante el principado de Augusto, en la que se trata de la reorganización de las cecas y del papel de los tresviri monetales bajo el nuevo régimen. Podéis encontrar la primera entrega aquí.

En las nuevas acuñaciones producidas por la ceca de Roma desde el 23 a.C. aparecen los nombres de los tresviri monetales y es lógico suponer que con la "restauración de la república" volvieron a ser responsables de la supervisión de la producción monetaria (un ejemplo en la imagen que encabeza esta entrada). Augusto redujo inicialmente su número a tres (había sido elevado a cuatro por César) pero en el 5 a.C. volvió a elevarlo a cuatro. En las acuñaciones a cargo de los triunviros reaparecen las alusiones a sus linajes aristocráticos, tal como durante la república, pero combinadas ahora con representaciones de Augusto y con diversos símbolos destinados a rendirle homenaje.

Además de en Roma, se siguieron acuñando monedas en Oriente, cistóforos en las cecas de Éfeso y Pérgamo, y otras monedas en Antioquía. En Occidente, el centro de la producción monetaria se ubicó en Hispania, en Emérita y otras cecas no identificadas, donde se disponía de los recursos proporcionados por las ricas minas de la región. También se acuñaron monedas de bronce en la ciudad gala de Nemausus, los célebres asses con los retratos de Augusto y Agripa en el anverso y un cocodrilo encadenado a una palmera en el reverso, en alusión a la victoria definitiva sobre Marco Antonio y Cleopatra en Egipto.

Lugdunum en época romana (Wikipedia)

Desde el año 16 o 15 a.C. la producción de estas cecas fue complementada con el establecimiento de un nuevo centro de producción monetaria en la ciudad gala de Lugdunum (hoy Lyon en Francia) que pronto cobró especial importancia. Ubicada en la confluencia de los ríos Saona y Ródano, la ciudad fue elegida por sus excelentes conexiones fluviales y por su posición estratégica a mitad de distancia entre las ricas minas españolas y la frontera germánica, donde se encontraban las mayores concentraciones de tropas y, por lo tanto, donde el Estado romano realizaba sus mayores desembolsos. La nueva ceca remplazó definitivamente a las de Hispania, activas todavía en la década del 20 a.C.

Lugdunum era, además, la capital de una provincia imperial, es decir, gobernada exclusivamente por Augusto sin injerencia del senado. En virtud de su imperium, Augusto podía acuñar allí monedas en forma completamente independiente de los magistrados de la república. Es evidente, que el objetivo de esta medida era colocar la producción monetaria bajo un control más directo del emperador. La medida fue complementada en el 12 a.C. con la supresión de las acuñaciones de oro y plata en la ceca de Roma que quedó reducida a la acuñación de monedas de bronce y en denominaciones cada vez más pequeñas. Desde el 4 a.C. la ceca de Roma cesó sus actividades completamente. 

As - Roma - RIC 471 - circa 11 o 12 d.C.

Cuando se retomó la actividad en el año 15 d.C. se produjeron exclusivamente asses. Los motivos eran semejantes a los de dos décadas antes pero los nombres de los tresviri monetales habían desaparecido, remplazados por la titulatura del emperador (un ejemplo en la imagen sobre este párrafo). La magistratura no fue, sin embargo, suprimida, evidencia epigráfica atestigua su existencia hasta el siglo III d.C. La división de producción de moneda (las de metales preciosos en Lugdunum y las de metales bajos en Roma) sería conservada por todos los emperadores de la dinastía Julio-Claudia, hasta que la reforma monetaria de Nerón obligó a concentrar nuevamente toda la acuñación en la capital.

viernes, 14 de junio de 2013

La reforma del sistema monetario durante el principado de Augusto – primera parte

Áureo de Augusto - RIC 206 - Lyon circa 2 a.C. - 4 d.C.

El principado de Augusto es un período fundamental de la historia de Roma en el que se definen las características de un régimen político, social y cultural que tendrán continuidad hasta el siglo III d.C. También en el plano monetario, la política de Augusto dará origen al sistema que se conservará durante todo el Alto Imperio. En una serie de tres entradas analizaremos los cambios más importantes introducidos en este período.

Como soberano único del mundo romano, Augusto tuvo que hacer frente a numerosos problemas, especialmente a la pesada herencia de décadas de guerra civil. Eran necesarias enormes cantidades de monedas de oro y plata para la paga militar y tierras para asentar a los numerosos veteranos cuyos servicios se habían vuelto superfluos en la era de paz que comenzaba. A todo ello se sumaba la escasez ya crónica de monedas de bronce de baja denominación para los intercambios cotidianos y la salida de funcionamiento de la ceca de Roma desde hacía más de una década.

Al principio de su reinado, Augusto acuñó áureos y denarios en una escala nunca antes alcanzada. El ingente botín de las campañas en Sicilia, Grecia y Egipto fue transformado en moneda para financiar construcciones, ceremonias y, sobre todo, para hacer frente a la paga y licenciamiento del enorme ejército de las guerras civiles. Los 120.000 soldados que marcharon en su triunfo recibieron 120 áureos (3.000 denarios) cada uno. El volumen de producción fue disminuyendo gradualmente en los años siguientes y se mantuvo en niveles bastante bajos por el resto de su largo reinado. Ello se explica, en primer lugar, porque la importante reducción en el número de tropas disminuyó considerablemente los gastos (el ejército insumirá durante el principado 2/3 del presupuesto total). En segundo lugar, porque los gigantescos volúmenes de acuñación durante las décadas de las guerras civiles garantizaban una alta disponibilidad de monedas de oro y plata en todas las regiones del Imperio.
Denario de Augusto - RIC 299 -Monetalis P. Petronius Turpilianus - Roma circa 19 - 8 a.C.

Durante el período del triunvirato, Augusto había acuñado moneda en numerosas cecas provinciales y militares, de acuerdo, principalmente, con las necesidades de cada momento. Esa situación no se modificó significativamente tras el triunfo en la batalla de Accio. Las importantes emisiones de los años siguientes para pagar a los soldados fueron llevadas a cabo en una ceca no identificada en Italia, probablemente en Brundusium. Sin embargo, la pretendida restauración de la república hacía necesario un cambio y en una fecha indeterminada, probablemente alrededor del año 23 a.C., la ceca de Roma reanudó sus actividades tras dos décadas sin producción. Este hecho coincidió con una reorganización del sistema monetario heredado de la república que pretendía, sin alterar sus fundamentos, resolver algunos de los problemas que regularmente habían afectado su funcionamiento.

El áureo se siguió acuñando según el estándar cesariano de 1/40 de la libra romana (unos 8 gr.) con un peso muy regular y una elevada pureza. También se respetó el estándar republicano del denario de 1/84 de la libra romana y se mejoró su calidad, pasando su contenido de plata de un 92 a un 98%. La innovación más significativa fue la acuñación de quinarios de oro y plata, aunque la misma fue sólo esporádica y de volumen relativamente pequeño. 

Sestercio de Augusto - RIC 329 - Monetalis T. Quinctius Crispinus Sulpicianus - Roma 18 a.C.

La reforma fue más profunda en el plano de las denominaciones subsidiarias, que volvieron a acuñarse regularmente para paliar el problema que su escasez representaba para los intercambios cotidianos. El sestercio, que no se emitía desde hacía mucho tiempo, pasó ahora a ser acuñado de oricalco (la aleación de cobre y zinc), convirtiéndose en la principal moneda de metal bajo. La misma aleación se utilizó para los dupondios, mientras que las fracciones más pequeñas, el semis y quadrante fueron producidas en cobre. De esta forma, se volvió a contar, tras muchas décadas, con un amplio espectro de denominaciones diferentes adecuadas a las distintas funciones de la moneda, desde el atesoramiento y los grandes pagos, a la compra de artículos y servicios básicos. Podemos ver la estructura de denominaciones en la siguiente tabla:


El sistema monetario romano tras la reforma de Augusto

áureo
quinario de oro
denario
quinario de plata
sestercio
dupondio
as
semis
quadrante
áureo
1
2
25
50
100
200
400
800
1600
quinario de oro
1/2
1
12  1/2
25
50
100
200
400
800
denario
1/25
2/25
1
2
4
8
16
32
64
quinario de plata
1/50
1/25
1/2
1
2
4
8
16
32
sestercio
1/100
1/50
1/4
1/2
1
2
4
8
16
dupondio
1/200
1/100
1/8
1/4
1/2
1
2
4
8
as
1/400
1/200
1/16
1/8
1/4
1/2
1
2
4
semis
1/800
1/400
1/32
1/16
1/8
1/4
1/2
1
2
quadrante
1/1600
1/800
1/64
1/32
1/16
1/8
1/4
1/2
1

martes, 11 de junio de 2013

Encuentra 158 monedas romanas de oro la primera vez que usa un detector

La paciencia es una virtud esencial para los aficionados a la detección de metales. La mayoría puede pasar años sin encontrar nada significativo. Pero hay algunos que nacen con suerte, como Wesley Carrington, quien en octubre pasado llevó su detector de metales recién comprado para probarlo a un campo cerca de St. Albans en Hertfordshire, Inglaterra. Tras tan sólo 20 minutos de búsqueda encontró 158 monedas romanas de oro cuyo valor probablemente oscile entre los 150.000 dólares y 200.000 dólares. El tesoro fue hallado en octubre pasado pero recién ahora se han conocido los detalles sobre cómo fue encontrado.

Carrington encontró primero una cuchara y luego un medio penique. Pocos minutos después su detector sonó por tercera vez. Tras cavar unos 15 cm, descubrió una moneda que era de color dorado. El color dorado era realmente oro, la moneda era un antiguo sólido romano.

Carrington encontró 55 de las monedas la primera noche. Un grupo de expertos regresó unos días más tarde y descubrió 104 monedas más en el sitio. El tesoro es una de los mayores hallazgos de monedas de oro romanas que se han encontrado en Inglaterra,Se trata de sólidos de varios emperadores, principalmente Graciano, Valentiniano, Teodosio, Arcadio y Honorio.

Carrington eligió el sitio de búsqueda porque le quedaba cerca y su detector era el modelo más básico para principiantes (Garrett Ace 150) que eligió por ser el más económico en la tienda más cercana a su casa.

Según el diario británico Daily Mail, las monedas se enviaron al Museo Británico para una tasación oficial, después de lo cual, si el museo no las adquiere, irían a subasta. De acuerdo con la ejemplar ley británica (la treasure act de la que he tratado ya en este blog) el hallazgo fue reconocido como tesoro, lo que significa que Carrington debe dividir las ganancias procedentes de la venta con el dueño del terreno donde se desenterraron las monedas.

Después de su sensacional hallazgo, Carrington se ha unido a un club de detección de metales y continúa su búsqueda en la región de Hertfordshire. Desafortunadamente, no ha encontrado nada desde octubre. No es por nada que le dicen “suerte de principiante”.

sábado, 8 de junio de 2013

Un áureo de Augusto y el nacimiento del Imperio Romano

Un excepcional áureo de Augusto descubierto recientemente nos ofrece la posibilidad única de acercarnos al momento en que se producía el nacimiento del sistema imperial en Roma. Aquí os dejo una pequeña aproximación a este fascinante tema

Octaviano

Tras su triunfo definitivo sobre Antonio y Cleopatra, Octaviano se había transformado en el soberano exclusivo del mundo romano. Su poder se basaba en el control de un enorme ejército (al que se habían sumado las legiones del bando derrotado) y de considerables recursos económicos. El botín de la última campaña había sido particularmente importante, pues incluía el tesoro de los lágidas. A partir de su victoria, Octaviano se enfrentó al mismo problema que su padre adoptivo no había logrado resolver: cómo dotar a su poder de una forma política capaz de respetar las tradiciones y la sensibilidad de los ciudadanos y la aristocracia romana.

El proceso de conformación de un nuevo orden político llevó algunos años. Desde que en el 33 a.C. hubieran vencido sus poderes triunvirales, la posición de Octaviano era claramente ilegal. En los años siguientes a la victoria de Accio, desempeñó de manera ininterrumpida el consulado pero era evidente que se necesitaba encontrar un esquema más duradero y efectivo. En el 28 a.C., compartió por primera vez las fasces con su colega (Agripa) y parece que su posición ya estaba lo suficientemente afianzada como para comenzar a poner en funcionamiento el nuevo sistema.




El áureo del 28 a.C.

Un áureo acuñado en este año presenta una expresiva referencia a la puesta en marcha del nuevo sistema. Esta moneda fue publicada por primera vez en el año 1999 y se conservan sólo dos ejemplares, uno en el museo británico y el otro en el museo Blackburn.

En el anverso de esta moneda vemos el busto laureado de Octaviano hacia la derecha, portando una corona de laureles de la que caen cintas hacia su espalda. Había recibido del Senado el privilegio de usarla en el 36 a.C. como reconocimiento por su victoria sobre Sexto Pompeyo. La corona es también sin duda una referencia al triple triunfo decretado en el 29 a.C. por las victorias sobre panonios y dálmatas, por la batalla de Actium y la conquista de Egipto. La leyenda es IMP (ERATOR) CAESAR DIVI F (Iius) CO (N) S (UL) VI: La referencia al sexto consulado permite la datación precisa en el 28 a.C.

En el reverso se representa al mismo Octaviano portando la toga y sentado en la silla curul. En su mano derecha sostiene un rollo y a sus pies, puede verse una capsa que contendría más volúmenes. Este motivo está acompañado de la leyenda “restableció al pueblo romano sus leyes y derechos” (LEGES ET IURA P.R. RESTITUIT). Se trata de una inconfundible señal de que comenzó a devolver sus facultades a las instituciones. El proceso terminó al año siguiente con una restauración formal de la república.

Augusto


En agradecimiento, el senado le confirió una serie de honores extraordinarios entre los cuales se encontraba la corona cívica, un escudo de oro que honraba sus virtudes y el nombre de Augusto, que revestía a su persona de un carácter sacro, pues ese era el título que se daba a lugares religiosos y consagrados. Augusto recibió del senado, además, el imperium proconsulare que le garantizaba el mando sobre el ejército y la responsabilidad sobre una enorme provincia conformada por Galia, Hispania, Siria y Egipto, donde se encontraban la gran mayoría de los contingentes legionarios. De esta forma nacía el poder imperial en Roma.

miércoles, 5 de junio de 2013

Las monedas de Sexto Pompeyo


El breve período entre el asesinato de Julio César y el inicio del principado de Augusto (44 – 27 a.C.) es uno de los más interesantes de la historia de Roma, particularmente desde el punto de vista numismático. El destino de la república ya estaba para ese entonces definitivamente sellado. Sólo restaba dirimir quien se transformaría en el sucesor de César como nueva cabeza del mundo romano. Tras la derrota y muerte de Bruto y Casio, Marco Antonio y Octaviano se dividieron el mundo romano. Entre los pocos que les siguieron ofreciendo resistencia se encontraba Sexto Pompeyo, quien acuñaría algunas de las monedas más atractivas de esta convulsionada época.

Una herencia familiar

Para Sexto Pompeyo la oposición a los cesarianos era una herencia de familia. El hijo de Pompeyo Magno había sobrevivido la derrota definitiva de las últimas fuerzas pompeyanas en Hispania en la batalla de Munda del 46 a.C. y continuado con unos pocos seguidores la resistencia contra César. Una serie de éxitos contra los lugartenientes harían crecer su fama y sus seguidores, de modo que en un par de años había reunido en ejército de seis legiones.

El asesinato de César cambió radicalmente la situación de Sexto Pompeyo. El senado le permitió recibir parte de su herencia y le confirió el estratégico mando sobre la flota como praefectus classis et orae maritimae. Pompeyo estableció su base en Marsella y utilizaría los nuevos recursos para hacerse del control de Sicilia y transformarla en su base de operaciones. Tras el establecimiento del triunvirato utilizaría la flota para hostigar el tráfico marítimo hacia Roma generando problemas de desabastecimiento y hambrunas en la ciudad que minaban la popularidad de Octaviano con la plebe romana.

En el 42 a. C. Octaviano envió a la isla a su legado Quinto Salvidieno Rufo con una flota pero éste fue derrotado de manera decisiva en el estrecho de Sicilia. Tras esta batalla, Octaviano tuvo que interrumpir las operaciones para concentrar la atención en la campaña contra Bruto y Casio en Oriente.

Dueño de los mares

Sexto Pompeyo se encontraba en la cima de su poder. Es de este período que proceden sus acuñaciones, notables por la originalidad y nivel artístico de sus motivos. Su atractivo diseño y su rareza las hacen muy codiciadas por los coleccionistas y pueden alcanzar valores elevados.

A diferencia de Bruto y Labieno, Sexto prefirió colocar el rostro de su padre en el anverso de sus monedas, apareciendo el suyo junto con el de aquél sólo en algunos reversos, como el del exquisito áureo cuya imagen encabeza esta entrada.

Especialmente atractivos son los diseños de los denarios acuñados para conmemorar el triunfo sobre la flota de Salvidieno Rufo, cuyas imágenes acompañan este texto. En uno de ellos vemos una galera adornada con el aquila, el cetro y el tridente delante del Faro de Mesina decorado con una estatua de Neptuno y en el reverso al monstruo Escila. En la otra a Neptuno y un trofeo marítimo.

El fin

En el año 39 a.C., Pompeyo llegó a un pacto con los triunviros que le permitió afianzar su base de poder autónoma en la isla de Sicilia. El acuerdo sería, sin embargo, breve. Octaviano dedicaría un par de años a reunir una flota y contingentes de tropa adecuados para enfrentar a Pompeyo. Las operaciones iniciaron en el verano del año 36 a.C. bajo el comando de M. Vipsanio Agripa, el brillante lugarteniente de Augusto, que obtendría la victoria definitiva en la batalla de Nauloco en septiembre de ese mismo año. Pompeyo lograría todavía huir a Oriente donde sería finalmente apresado y ejecutado por lugartenientes de Marco Antonio.

sábado, 1 de junio de 2013

El primer romano retratado en una moneda – La estatera de oro de Tito Quincio Flaminino

El primer romano en estampar en vida su rostro en el anverso de una moneda romana fue Cayo Julio César en el año 44 a.C. Muchos de sus contemporáneos lo vieron como una innovación inaudita, como un símbolo de sus aspiraciones monárquicas y como un gesto de intolerable soberbia. Sin duda, fue uno de los factores que impulsaron la conjuración en su contra. Con frecuencia se olvida, sin embargo, que existía un importante precedente. Más de 150 años antes otro romano había consentido que su rostro decorara el anverso de una moneda -aunque en este caso se trataba de una acuñación griega. Fue el cónsul del año 198 a.C., Tito Quincio Flaminino.

La Segunda Guerra Macedónica

Tras su triunfo en la Segunda guerra púnica, Roma se había transformado en la principal potencia militar del mundo meditarráneo y en la dueña de un importante imperio en Occidente. Hasta ese momento, sin embargo, su interés en lo que sucedía en el Mediterráneo Oriental había sido limitado. Eso cambiaría rápidamente a inicios del siglo II a.C. cuando la república se enfrentaría en la Segunda guerra macedónica con el reino al norte de Grecia que había sido la cuna de Alejandro Magno. El combate fue extremadamente duro, pero el cónsul romano Tito Quincio Flaminino obtuvo una de las más brillantes victorias de la historia de Roma en el campo de batalla de Cinoscéfalos en el 197 a.C. obligando al rey macedónico, Filipo V, a rendirse.

Para los derrotados, las condiciones de la paz serían más devastadoras que la guerra misma. Aunque se permitió a Filipo conservar el trono de Macedonia, se lo forzó a liberar a todas las ciudades griegas de su dominio, a pagar una indemnización de 1.000 talentos, y a desmantelar su flota de guerra. En los Juegos de Nemea del 196 a.C., Flaminino proclamó -en su nombre y en el del Senado de Roma- la libertad de los griegos de la dominación macedonia.

Quincio Flaminino primer romano retratado moneda

La estatera de oro

La moneda cuya imagen acompaña esta entrada fue acuñada para celebrar este acontecimiento pero se desconoce si fue producida por el mismo Flaminino o por los griegos agradecidos.

El único elemento romano en la misma es su leyenda en latín en el reverso, que reproduce el nombre de Flaminino: T QVINCTI. En todas sus demás características es una acuñación netamente griega. Sigue el estándar de las estateras áticas y su estilo es consistente con las acuñaciones helenísticas de la época.

El retrato del anverso presenta una brillante combinación de realismo e idealismo en el estilo de las mejores acuñaciones reales macedonias. La cabeza desnuda, sin corona o diadema, habría sido sorprendente para los griegos acostumbrados a los retratos reales. Claramente es una alusión a la declaración de la libertad para los griegos, ya que evidencia que Flaminino es un simple particualr y no un soberano. Parece probable que estas monedas fueron producidas principalmente para recompensar el éxito del ejército romano y sus aliados: la leyenda latina es un indicio en esa dirección, al igual que el hecho de que varios de los ejemplares conocidos fueron encontrados en Sicilia o Italia, adonde habrían sido llevados por los veteranos de regreso a sus hogares. La representación de Nike en el reverso reproduce la de las acuñaciones de Alejandro Magno.

La otra posibilidad es que hayan sido producidas por los mismos griegos en homenaje a su liberador. Sabemos que se rindieron a Flaminino los honores más extravagantes y que, incluso, fue divinizado en varias ciudades.

Sea como fuere, es muy probable que se distribuyeran durante la misma celebración de los Juegos Nemeos en el verano de 196, momento en que vencía el plazo para que Filipo hubiera retirado sus guarniciones de todas las ciudades griegas.


Se conocen unos once ejemplares de esta moneda: cuatro se encuentran en museos (Atenas, Berlín, Londres y París) y seis en manos privadas. El ejemplar que encabeza esta entrada formó parte de la mítica colección Bunker Hunt.